+ LECTURA DE CUENTOS

Alias alumno: Sagu

Tutor: DORYS ADELA TORRES MENDIETA

Anterior Siguiente

Un paso para un cambio

Un paso para un cambio

 

Como cosa rara mi vida no cambiaba, tenía que seguir viviendo en esta profunda monotonía y no la podía cambiar.Como siempre me dirigí al colegio esperando algún mágico y tornadizo suceso que me hiciera pensar diferente sobre la vida..Pero,  al igual que cualquier día, nada sobrevenía. Eran cerca de las 2 de la tarde cuando acabó la jornada escolar, quise tomar una ruta distinta hacia mi hogar y con mi bici le fui a dar la vuelta a la ciudad, sintiendo la brisa, cansando mi cuerpo, la decisión apareció justo ahí pensé muchas cosas empezarían a cambiar. Recuerdo que pasé por un parque abandonado pude distinguir una fogata y la curiosidad me invadió,  decidí entrar, observé como el gentío ocupaba un pequeño lugar rodeando un escenario donde dos  hombres enmascarados jugaban ajedrez. Era extraño,un algo del allí que no podía sacarme de la mente. Observé como después de unos minutos perdió el juego uno de los apostadores solitarios. Sin ningún miramiento  el ganador recibió un arma y le disparó en la cabeza al perdedor… me asusté,  pero no quería abandonar el lugar, la intriga de saber el porqué de tal acto me plantó y no me dejaba escapar, con el atisbo entrecruzado entre la realidad y el asombro seguí con la mirada fija en el lugar. Seguí observando, después de unos minutos otro bribón toma el lugar donde el disparo ocurrió. Quiso retar al ganador, este al igual que el anterior apostador de la muerte también estaba enmascarado, al parecer había un motivo para no dejarse ver el rostro, pero sin darle tanta importancia a esto seguí mirando…y-... ocurrió lo mismo. El perdedor fue asesinado, no lo resistí, salí de mi escondite y el hombre con el arma me señaló y me retó a subir, al parecer no tenía alternativa, o subía o moría,con todas las miradas inquisitorias apuntándome, accedí a subir al escenario. Inició el juego. A medida que movíamos piezas, lo acorralaba, estaba tranquilo concentrado en el tablero, mientras que mi oponente se articulaba con el juego.nervioso, realizaba torpemente sus movimientos, no podía evitar pensar lo que ocurría, pero hice mi última estrategia llegando con ello al mate. El villano de la noche, entre sollozos me  imploraba con una crueldad nerviosa y apacible que no lo matara,  mientras la turba me vociferaba palabras de muerte,  que cogiera el arma, que acabara con el jugador…decidido  me abrí paso entre la multitud, cogí mi bici y me fui del lugar. Desperté como todos los días, tratando de olvidar lo ocurrido en el día anterior,  mientras me cambiaba para marcharme al colegio, encendí el televisor, al pasar de canal pude observar aquel escenario en las noticias, recordé la misma mesa de ajedrez,  me intranquilicé al escuchar que los asesinatos fueron a causados por una organización revolucionaria. No sabía qué hacer, así que trate de evadir el tema y continué organizándome para ir a estudiar. En el trayecto al colegio vi un hombre enmascarado parado en una esquina estático. No le di importancia,  pero al pasar por allí me atraparon dos tipos por la espalda. No podía respirar. Conociendo la situación, decidí quedarme sereno y no hacer nada, esperando a ver el lugar adonde  me llevaban. Escuchaba sus penetrantes voces que me generaban inseguridad y a la vez temor. Luego de haber estado en la misma postura por una hora aproximadamente, llegamos al fatal destino. Me sentaron al frente de una mesa de ajedrez y con una pistola en la chaqueta de uno de los hombres me incitaron a jugar, no me pude resistir, jugué como si solo me enfrentara a mi destino… Luego de ganar asesinaron a mi oponente y me dijeron que los acompañara.Cuando se notaba que ya perdía la calma, uno de los hombres se quitó la máscara… era una imagen estremecedora, espantado  no lo podía creer... Era un joven de mi edad, que emanaba de sí un aire de seguridad y confianza que pareciera mil vidas no le  bastaran para reflejar el más mínimo temor. Consu expresión de mando ordenó a los otros que removieran las máscaras de sus cabezas…era extraño ver como un grupo de jóvenes fueran capaces de realizar estos asesinatos con el insólito   juego de ajedrez. En una camioneta cerca del lugar podía distinguirse una figura de un hombre, uno de ellos me dijo que esa figura era de su jefe. Pregunté si lo podía conocer y no refutaron. Fui al vehículo y cuando estaba cerca vi que era una mujer tal ves de mi edad. La verdad me emocione, pero también preocupado, empecé una conversación y ella sonriendo me contestaba a medida que hablábamos sentía que estaba con una inocente chica, le pregunté la causa de estos sucesos,  me respondía que quería mejorar las cosas. Confundido por dicha respuesta quise conocer esta forma de pensar; un poco más directo, la cuestioné más sobre el tema, no la encontré preocupada,  la noté tranquila y sonriente.Cuando le inquirí quiénes eran las víctimas planeadas, me señaló la ciudad, decía que todos aquellos que amaban el poder a costa del sufrimiento debían perecer, quería un cambió social,  los medios para lograr tal fin no me convencían, pero acepté solo por escudriñar los modos en que algunos dementes proponen cambios. Pasó un año,  luego de mi ingreso al grupo ya no parecíamos los malos del cuento.La gente nos idolatraba, me parecía tonto admirar a unos asesinos, pero era verdad que había ocurrido un cambio.Se veía una mejora social, aquellos a quienes les gustaba dominar a costa de otros ya temían, no se involucraban y los que si querían un cambió empezaban a actuar. Yo aún pensaba que era cuestión de tiempo para que todo volviera a la corrupción de antes. En mi cabeza invadía un pensamiento, aquel que me decía que los humanos necesitan una guía, alguien que les mostrará el camino, pero me contradecía diciendo que ningún ser humano podría liderar a otro, ninguno tenía tal derecho, cada uno debía vivir su vida, pero siempre callaba ante todos, menos ante ella, la dama sediciosa… la jefa.Ella conocía mi manera de pensar, lo sabía todo de mí, no quería pensar en lo que pudiese pasar si ella no estuviera aquí… sabía que sin ella yo no podría seguir mi ruta transitante, así que sin señalamientos, le dije que,  acabáramos con todo, porque poco a poco nos hostigaban más hombres con ansias de poder… nos querían muertos, aunque la situación vida parecía mejorar. Aún estaban aquellos que querían dominar. Seguimos por un breve  tiempo, hasta que un día por primera vez ella salió lastimada…no lo resistí y aunque nos deshicimos de aquellos que la hirieron, yo le dije que debíamos acabar de una vez con todo esto... debíamos dar el mensaje, el último mensaje que quería dar a conocer de nuestro grupo, y luego de tanto rogarle, aceptó.Preparé todo para proyectar mi voz por la televisión, con mi máscara junto a  mi grupo, dije:  “No podemos dominar sobre la persona humana, deseamos que todos  vivan sin esas ansiasafanosas de poder..Solomerecemos vida donde ha reinado lo muerte… luego de estas palabras, nuestro grupo desapareció, y un tiempo de cambio reino en mi ciudad.   Sagu

Un paso para un cambio

Un paso para un cambio

 

Como cosa rara mi vida no cambiaba, tenía que seguir viviendo en esta profunda monotonía y no la podía cambiar.Como siempre me dirigí al colegio esperando algún mágico y tornadizo suceso que me hiciera pensar diferente sobre la vida..Pero,  al igual que cualquier día, nada sobrevenía. Eran cerca de las 2 de la tarde cuando acabó la jornada escolar, quise tomar una ruta distinta hacia mi hogar y con mi bici le fui a dar la vuelta a la ciudad, sintiendo la brisa, cansando mi cuerpo, la decisión apareció justo ahí pensé muchas cosas empezarían a cambiar. Recuerdo que pasé por un parque abandonado pude distinguir una fogata y la curiosidad me invadió,  decidí entrar, observé como el gentío ocupaba un pequeño lugar rodeando un escenario donde dos  hombres enmascarados jugaban ajedrez. Era extraño,un algo del allí que no podía sacarme de la mente. Observé como después de unos minutos perdió el juego uno de los apostadores solitarios. Sin ningún miramiento  el ganador recibió un arma y le disparó en la cabeza al perdedor… me asusté,  pero no quería abandonar el lugar, la intriga de saber el porqué de tal acto me plantó y no me dejaba escapar, con el atisbo entrecruzado entre la realidad y el asombro seguí con la mirada fija en el lugar. Seguí observando, después de unos minutos otro bribón toma el lugar donde el disparo ocurrió. Quiso retar al ganador, este al igual que el anterior apostador de la muerte también estaba enmascarado, al parecer había un motivo para no dejarse ver el rostro, pero sin darle tanta importancia a esto seguí mirando…y-... ocurrió lo mismo. El perdedor fue asesinado, no lo resistí, salí de mi escondite y el hombre con el arma me señaló y me retó a subir, al parecer no tenía alternativa, o subía o moría,con todas las miradas inquisitorias apuntándome, accedí a subir al escenario. Inició el juego. A medida que movíamos piezas, lo acorralaba, estaba tranquilo concentrado en el tablero, mientras que mi oponente se articulaba con el juego.nervioso, realizaba torpemente sus movimientos, no podía evitar pensar lo que ocurría, pero hice mi última estrategia llegando con ello al mate. El villano de la noche, entre sollozos me  imploraba con una crueldad nerviosa y apacible que no lo matara,  mientras la turba me vociferaba palabras de muerte,  que cogiera el arma, que acabara con el jugador…decidido  me abrí paso entre la multitud, cogí mi bici y me fui del lugar. Desperté como todos los días, tratando de olvidar lo ocurrido en el día anterior,  mientras me cambiaba para marcharme al colegio, encendí el televisor, al pasar de canal pude observar aquel escenario en las noticias, recordé la misma mesa de ajedrez,  me intranquilicé al escuchar que los asesinatos fueron a causados por una organización revolucionaria. No sabía qué hacer, así que trate de evadir el tema y continué organizándome para ir a estudiar. En el trayecto al colegio vi un hombre enmascarado parado en una esquina estático. No le di importancia,  pero al pasar por allí me atraparon dos tipos por la espalda. No podía respirar. Conociendo la situación, decidí quedarme sereno y no hacer nada, esperando a ver el lugar adonde  me llevaban. Escuchaba sus penetrantes voces que me generaban inseguridad y a la vez temor. Luego de haber estado en la misma postura por una hora aproximadamente, llegamos al fatal destino. Me sentaron al frente de una mesa de ajedrez y con una pistola en la chaqueta de uno de los hombres me incitaron a jugar, no me pude resistir, jugué como si solo me enfrentara a mi destino… Luego de ganar asesinaron a mi oponente y me dijeron que los acompañara.Cuando se notaba que ya perdía la calma, uno de los hombres se quitó la máscara… era una imagen estremecedora, espantado  no lo podía creer... Era un joven de mi edad, que emanaba de sí un aire de seguridad y confianza que pareciera mil vidas no le  bastaran para reflejar el más mínimo temor. Consu expresión de mando ordenó a los otros que removieran las máscaras de sus cabezas…era extraño ver como un grupo de jóvenes fueran capaces de realizar estos asesinatos con el insólito   juego de ajedrez. En una camioneta cerca del lugar podía distinguirse una figura de un hombre, uno de ellos me dijo que esa figura era de su jefe. Pregunté si lo podía conocer y no refutaron. Fui al vehículo y cuando estaba cerca vi que era una mujer tal ves de mi edad. La verdad me emocione, pero también preocupado, empecé una conversación y ella sonriendo me contestaba a medida que hablábamos sentía que estaba con una inocente chica, le pregunté la causa de estos sucesos,  me respondía que quería mejorar las cosas. Confundido por dicha respuesta quise conocer esta forma de pensar; un poco más directo, la cuestioné más sobre el tema, no la encontré preocupada,  la noté tranquila y sonriente.Cuando le inquirí quiénes eran las víctimas planeadas, me señaló la ciudad, decía que todos aquellos que amaban el poder a costa del sufrimiento debían perecer, quería un cambió social,  los medios para lograr tal fin no me convencían, pero acepté solo por escudriñar los modos en que algunos dementes proponen cambios. Pasó un año,  luego de mi ingreso al grupo ya no parecíamos los malos del cuento.La gente nos idolatraba, me parecía tonto admirar a unos asesinos, pero era verdad que había ocurrido un cambio.Se veía una mejora social, aquellos a quienes les gustaba dominar a costa de otros ya temían, no se involucraban y los que si querían un cambió empezaban a actuar. Yo aún pensaba que era cuestión de tiempo para que todo volviera a la corrupción de antes. En mi cabeza invadía un pensamiento, aquel que me decía que los humanos necesitan una guía, alguien que les mostrará el camino, pero me contradecía diciendo que ningún ser humano podría liderar a otro, ninguno tenía tal derecho, cada uno debía vivir su vida, pero siempre callaba ante todos, menos ante ella, la dama sediciosa… la jefa.Ella conocía mi manera de pensar, lo sabía todo de mí, no quería pensar en lo que pudiese pasar si ella no estuviera aquí… sabía que sin ella yo no podría seguir mi ruta transitante, así que sin señalamientos, le dije que,  acabáramos con todo, porque poco a poco nos hostigaban más hombres con ansias de poder… nos querían muertos, aunque la situación vida parecía mejorar. Aún estaban aquellos que querían dominar. Seguimos por un breve  tiempo, hasta que un día por primera vez ella salió lastimada…no lo resistí y aunque nos deshicimos de aquellos que la hirieron, yo le dije que debíamos acabar de una vez con todo esto... debíamos dar el mensaje, el último mensaje que quería dar a conocer de nuestro grupo, y luego de tanto rogarle, aceptó.Preparé todo para proyectar mi voz por la televisión, con mi máscara junto a  mi grupo, dije:  “No podemos dominar sobre la persona humana, deseamos que todos  vivan sin esas ansiasafanosas de poder..Solomerecemos vida donde ha reinado lo muerte… luego de estas palabras, nuestro grupo desapareció, y un tiempo de cambio reino en mi ciudad.   Sagu