+ LECTURA DE CUENTOS

Alias alumno: Renacuaja Paseadora

Tutor: Fabiola Pulido Santacruz

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¿Qué quieres ser cuando seas grande?

Recuerdo que cuando tenía 4 años, en mi primer día colegio, me hicieron una pregunta. Una pregunta que para entonces habría sonado tierna para los adultos y emocionante para la clase, pero que ahora no tiene nada de tierno, ni de inocente, ni mucho menos emocionante: ¿Qué quieres ser cuando seas grande?. Recuerdo que mis mejillas se sonrojaban y que mi imaginación se volvía una montaña rusa cada vez que me hacían esa pregunta, y recuerdo que por esa época, cuando fuera grande, yo quería ser astronauta. Y no olvido que a todos mis compañeritos les sucedía lo mismo, daban saltitos de emoción y a gritos le decían al mundo que querían ser policías, bomberos, veterinarios, doctores, exploradores, futbolistas, bailarinas, profesores, etc. En algún cajón de la escuela estarán aún guardados esos dibujos donde niños y niñas plasmaron sus sueños sin mayor reparo. En esos días, si se quería, se podía volar, se podía ser un superhéroe o una princesa y se podía ser la mejor persona del planeta. Han pasado trece años, ahora estoy en Undécimo grado, pero la chaqueta de promoción que llevo sobre mis hombros y todos esos conocimientos que llenan mi cabeza me pesan más que nunca. Mido 1,68, ya soy grande, pero la pregunta ¿Qué quieres ser cuando seas grande? Ya no es motivo de emoción, ya no siento mariposas en el estómago, sino algo más bien parecido a un martillazo en la cabeza. La astronauta que hubo alguna vez se perdió en el espacio o quizá un asteroide la arrolló, lo único que sé es que hace tiempo que desapareció. A falta de astronauta, la nave de mi cerebro tuvo que crear otro personaje para entretenerse, y creó una periodista. Tengo la sospecha que la astronauta se perdió a finales de la Primaria, y la periodista empezó a crecer durante el Bachillerato. En Sexto grado, me uní al Periódico del colegio, solo para cumplir con una materia más, pero jamás imaginé que me estaba embarcando en la respuesta a la tenebrosa pregunta de mi primera profesora. Hasta antes de Undécimo grado, seguía siendo una niña que creía, no que podía volar ni ser un superhéroe o una princesa, sino que podía estudiar lo que quería así sin más, que un día amanecería e iría a la universidad de sus sueños y que al cabo de poco tiempo sería una de las periodistas más reconocidas del país. Sin embargo, al tiempo que empecé mi último año de colegio, el asteroide que arrolló a la astronauta volvió a pasar por mi cabeza. Esta vez, no mató a la periodista, sin embargo, le dio un sacudón tan fuerte que la dejó aturdida por un buen tiempo. Y a este asteroide le siguieron otros más, durante el 2013 han pasado los cuerpos Duda-99, Dinero-00, UNal-02, Universis-2014  y el 25 de Agosto pasará el temido ICFES-2013, por supuesto la pequeña periodista está aterrada. Hay organismos de apoyo que la respaldan y le dan ánimos, sin embargo, esas palabras de aliento, las excelentes notas y el tiempo que queda para reaccionar, no ayudan lo suficiente. La niña ha crecido, el sueño se ha esfumado. Ahora a la pregunta, se le suman frases como emel futuro está en nuestras manos/em, emustedes son el futuro del país/em, y cosas por el estilo. No somos niños, pero tampoco somos adultos, esto hace aún más difícil la tarea. Estamos en un punto en el que ya no volamos con las alas de la infancia, pero tampoco nos podemos levantar y enfrentar el mundo adulto que tenemos por delante. Hoy me pregunto si los títulos de Periodista, Administrador de Empresas, Abogado, Doctor, Ingeniero, Contador, Ecónomo y otros más, no son otra cosa sino palabras con las que se ocultan miles de personas que fueron niños que querían ser superhéroes, que querían salvar el mundo en un día, que querían acabar con el hambre, la guerra y la pobreza; pero que, un día se dieron cuenta que eso no era posible, que ni el mundo ni el futuro les cabían en las manos, y fue entonces cuando se resignaron a ser solo personas. Pero es ahora, mientras escribo estas palabras, cuando descubro que hay otra forma de ver las cosas. Los asteroides que pasan sobre mi cabeza, y sobre la de muchos otros jóvenes, se llaman Incertidumbre e Impaciencia, habrá que esperar, y mientras esperamos, trabajar duro. Los héroes no han muerto, solo se han disfrazado. No usan capas, no salvan al mundo en un día, ni son aplaudidos por siempre. Los héroes usan corbata, sastre y anteojos, en la mano llevan un lápiz, un libro, una calculadora, un celular o un martillo, en la mente llevan una idea, y en el corazón, paciencia y amor. nbsp; La niña creció, pero el sueño no se ha esfumado; solo se ha transformado. La periodista aún tiembla de miedo, no hay remedio, pero mientras tiembla va maquinando su siguiente paso. La lluvia de asteroides en algún momento habrá de cesar. La pregunta se responde ¿Qué quieres ser cuando seas grande? Quiero ser periodista, quiero escribir. Y me permito agregar una pregunta, una pregunta que debería ir de la mano de la primera y cuya respuesta es quizá más importante ¿Qué le quieres regalar al mundo cuando seas grande? Porque no eres el único que espera algo de ti, hay muchos afuera que, con los brazos abiertos, esperan a un buen ser humano, que si bien no cambiará el mundo, por lo menos cambiará su pequeño mundo y tendrá como misión, construir un futuro para quienes caminan a su lado y para quienes caminan detrás. Yo al mundo le quiero regalar palabras, le quiero regalar noticias e información. Quiero regalar sueños hechos de papel.

¿Qué quieres ser cuando seas grande?

Recuerdo que cuando tenía 4 años, en mi primer día colegio, me hicieron una pregunta. Una pregunta que para entonces habría sonado tierna para los adultos y emocionante para la clase, pero que ahora no tiene nada de tierno, ni de inocente, ni mucho menos emocionante: ¿Qué quieres ser cuando seas grande?. Recuerdo que mis mejillas se sonrojaban y que mi imaginación se volvía una montaña rusa cada vez que me hacían esa pregunta, y recuerdo que por esa época, cuando fuera grande, yo quería ser astronauta. Y no olvido que a todos mis compañeritos les sucedía lo mismo, daban saltitos de emoción y a gritos le decían al mundo que querían ser policías, bomberos, veterinarios, doctores, exploradores, futbolistas, bailarinas, profesores, etc. En algún cajón de la escuela estarán aún guardados esos dibujos donde niños y niñas plasmaron sus sueños sin mayor reparo. En esos días, si se quería, se podía volar, se podía ser un superhéroe o una princesa y se podía ser la mejor persona del planeta. Han pasado trece años, ahora estoy en Undécimo grado, pero la chaqueta de promoción que llevo sobre mis hombros y todos esos conocimientos que llenan mi cabeza me pesan más que nunca. Mido 1,68, ya soy grande, pero la pregunta ¿Qué quieres ser cuando seas grande? Ya no es motivo de emoción, ya no siento mariposas en el estómago, sino algo más bien parecido a un martillazo en la cabeza. La astronauta que hubo alguna vez se perdió en el espacio o quizá un asteroide la arrolló, lo único que sé es que hace tiempo que desapareció. A falta de astronauta, la nave de mi cerebro tuvo que crear otro personaje para entretenerse, y creó una periodista. Tengo la sospecha que la astronauta se perdió a finales de la Primaria, y la periodista empezó a crecer durante el Bachillerato. En Sexto grado, me uní al Periódico del colegio, solo para cumplir con una materia más, pero jamás imaginé que me estaba embarcando en la respuesta a la tenebrosa pregunta de mi primera profesora. Hasta antes de Undécimo grado, seguía siendo una niña que creía, no que podía volar ni ser un superhéroe o una princesa, sino que podía estudiar lo que quería así sin más, que un día amanecería e iría a la universidad de sus sueños y que al cabo de poco tiempo sería una de las periodistas más reconocidas del país. Sin embargo, al tiempo que empecé mi último año de colegio, el asteroide que arrolló a la astronauta volvió a pasar por mi cabeza. Esta vez, no mató a la periodista, sin embargo, le dio un sacudón tan fuerte que la dejó aturdida por un buen tiempo. Y a este asteroide le siguieron otros más, durante el 2013 han pasado los cuerpos Duda-99, Dinero-00, UNal-02, Universis-2014  y el 25 de Agosto pasará el temido ICFES-2013, por supuesto la pequeña periodista está aterrada. Hay organismos de apoyo que la respaldan y le dan ánimos, sin embargo, esas palabras de aliento, las excelentes notas y el tiempo que queda para reaccionar, no ayudan lo suficiente. La niña ha crecido, el sueño se ha esfumado. Ahora a la pregunta, se le suman frases como emel futuro está en nuestras manos/em, emustedes son el futuro del país/em, y cosas por el estilo. No somos niños, pero tampoco somos adultos, esto hace aún más difícil la tarea. Estamos en un punto en el que ya no volamos con las alas de la infancia, pero tampoco nos podemos levantar y enfrentar el mundo adulto que tenemos por delante. Hoy me pregunto si los títulos de Periodista, Administrador de Empresas, Abogado, Doctor, Ingeniero, Contador, Ecónomo y otros más, no son otra cosa sino palabras con las que se ocultan miles de personas que fueron niños que querían ser superhéroes, que querían salvar el mundo en un día, que querían acabar con el hambre, la guerra y la pobreza; pero que, un día se dieron cuenta que eso no era posible, que ni el mundo ni el futuro les cabían en las manos, y fue entonces cuando se resignaron a ser solo personas. Pero es ahora, mientras escribo estas palabras, cuando descubro que hay otra forma de ver las cosas. Los asteroides que pasan sobre mi cabeza, y sobre la de muchos otros jóvenes, se llaman Incertidumbre e Impaciencia, habrá que esperar, y mientras esperamos, trabajar duro. Los héroes no han muerto, solo se han disfrazado. No usan capas, no salvan al mundo en un día, ni son aplaudidos por siempre. Los héroes usan corbata, sastre y anteojos, en la mano llevan un lápiz, un libro, una calculadora, un celular o un martillo, en la mente llevan una idea, y en el corazón, paciencia y amor. nbsp; La niña creció, pero el sueño no se ha esfumado; solo se ha transformado. La periodista aún tiembla de miedo, no hay remedio, pero mientras tiembla va maquinando su siguiente paso. La lluvia de asteroides en algún momento habrá de cesar. La pregunta se responde ¿Qué quieres ser cuando seas grande? Quiero ser periodista, quiero escribir. Y me permito agregar una pregunta, una pregunta que debería ir de la mano de la primera y cuya respuesta es quizá más importante ¿Qué le quieres regalar al mundo cuando seas grande? Porque no eres el único que espera algo de ti, hay muchos afuera que, con los brazos abiertos, esperan a un buen ser humano, que si bien no cambiará el mundo, por lo menos cambiará su pequeño mundo y tendrá como misión, construir un futuro para quienes caminan a su lado y para quienes caminan detrás. Yo al mundo le quiero regalar palabras, le quiero regalar noticias e información. Quiero regalar sueños hechos de papel.